Llevar esta filosofía al entorno empresarial tiene alguna complejidad adicional, puesto que a pesar de que los motivos para implementar una infraestructura de este tipo pueden ser diversos (reducción de costes, consolidación de servidores, etc.) el criterio que finalmente marca la diferencia es la "continuidad del servicio".
El motivo es sencillo, podremos ejecutar la misma instalación en cualquier servidor físico que ejecute VMWare. Esto quiere decir que no necesitamos un equipo con el mismo hardware (para volcar una imagen por ejemplo), reinstalar un Windows y todas las aplicaciones para mover el servidor a un equipo más potente.
La pregunta automática: ¿qué necesito?
Sencillo, pero, en este caso, la inversión es un tanto mayor:
- Por una parte necesitamos un servidor, ya no hablamos de un PC casero aunque la nueva generación de procesadores de varios núcleos puede llegar a ser válida si no somos muy ambiciosos en lo que se refiere a sistemas de redundancia a nivel de fuente de alimentación y ventiladores.
- Por otra, es altamente recomendable que el almacenamiento sea externo, ya sea en SCSI o fibra. Estaríamos por tanto hablando de una conexión tipo DAS (Direct Access Storage). Gráficamente estaríamos hablando de algo similar a la imagen de nuestra izquierda.
A continuación podemos pensar en instalar nuestra primera SAN para familiarizarnos con las redes de almacenamiento. De esta manera, necesitamos algún equipamiento adicional:
- En primer lugar necesitamos instalar adaptadores de fibra en el servidor. Estos dispositivos de conocen como HBAs (Host Bus Adapter).
- En segundo, necesitamos que nuestra cabina de discos disponga de controladoras de fibra. En numerosas ocasiones estos dispositivos permiten instalar en primera instancia controladoras SCSI y posteriormente de fibra (si no lo hubiéramos hecho desde el principio).
- También tendremos que adquirir un switch de fibra, los más estándar en este caso son los Brocade.
Una vez instalados estos dispositivos tenemos que configurarlos. Sobre todo es importante establecer zonas en el switch, esto hace que un adaptador sólo se comunique con los que tiene autorizados.
Hecho esto, podemos incorporar una librería de cintas y el servidor de backup. De esta manera, el resultado de nuestra primera SAN sería el que se muestra:
Para completar la instalación, podemos incorporar un segundo servidor de máquinas virtuales. ¿Para que? Sencillo. Disponer de dos servidores de máquinas virtuales en nuestra SAN nos permite mover máquinas virtuales de un servidor a otro ya sea para realizar operaciones de mantenimiento sin necesidad de interrumpir el servicio o para equilibrar la carga de ambos.
Pero llegado este momento, si lo hacemos tal cual estaremos dejando un punto de fallo único en nuestra instalación. Si, efectivamente, si tenemos una avería en el switch se nos viene todo abajo.
Evitaremos este punto crítico de fallo instalando un segundo switch de fibra. De esta manera, tendremos en los servidores un adaptador conectado a cada switch y en la cabina de discos una controladora enlazada a cada switch. De esta manera, estaremos cubiertos contra el fallo de una de las HBAs de los servidores, una de las controladoras de la cabina de discos o un switch. Muchas cosas tienen que fallar para que la instalación deje de funcionar.
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